Crónicas Conservadoras: Educación Privada
Cuando era niño, crecí y fui a la escuela en la ciudad de Celaya, Guanajuato; en ese tiempo un estado pintoresco de idiosincrasia medieval que aún vivía en relativa calma, el pasto era verde, el cielo era azul y la educación era laica en la letra, pero religiosa en la práctica. Hoy en día es casi todo igual, con la excepción de que el pasto está seco por la sobreexplotación de acuíferos para la industria y que el cielo a veces se cubre por el humo negro de los vehículos incendiados por el narco. Una combinación de factores llevaron a mis padres a decidirse por inscribirme a escuelas privadas para estudiar de kinder hasta preparatoria; el primero de los factores fue la conocida incapacidad del gobierno para brindar una educación con buenas clases de inglés, el segundo fue la necesidad de mi madre de insertarse en lo que ella consideraba la alta sociedad a través de meterme a mi en ella desde niño, esta estrategia resultó poco fructífera y desencadenó vergüenzas para ella y golpes p...