Sobre los apologistas de Porfirio Díaz

Uno de los argumentos favoritos de los fans de Porfirio Díaz es que uno no puede juzgar sus acciones de 1876 a 1911 a la luz de la actualidad.

Esgrimiendo esa lógica pretenden justificar el exilio de los yaquis y la esclavización de cientos de miles de seres humanos indígenas, chinos, negros y opositores políticos.

Lo que los fans de Porfirio Díaz desconocen, o prefieren desconocer, es que en los tiempos del dictador, la esclavitud estaba ya prohibida en diversos países, incluyendo Estados Unidos de América. El esclavismo era ya un indicador de un país bárbaro, leso en humanidad.

Díaz y su gobierno sabían esto perfectamente, es por ello que la Constitución mexicana prohibía la esclavitud e incluso otorgaba la libertad a cualquier esclavo que pisara México. Este artículo de la Constitución era letra muerta, ya que sin decir la palabra "esclavo", el gobierno no solo permitía, sino que participaba activamente en la trata de personas con el fin de explotarlas en el trabajo con largas jornadas, sin descanso y una alimentación deplorable que consistía en masa de tortilla y carne podrida una vez al día en las haciendas.

Los hacendados y el gobierno denominaban este tipo de trabajo como "trabajo por deuda", en las famosas Tiendas de Raya, a los trabajadores (esclavos) se les proveía de un lugar donde dormir y la mencionada comida por una cantidad de dinero que nunca podrían pagar en comparación con lo que se les otorgaba como salario diario, adquirían la deuda impagable y no se les permitía salir de las Haciendas hasta que la pagaran -algo que nunca sucedía- o hasta que murieran, las deudas se transferían a los hijos o a la esposa, quienes también quedaban encerrados en los centros de trabajo.

A quien huía se le perseguía y azotaba. Los azotes eran una práctica común para motivar el trabajo.

Esto era esclavismo con todas sus letras, pero la palabra no se utilizaba en el afán de mantener contentos y tranquilos a los inversionistas extranjeros, los gringos o los franceses.

EE.UU. tenía buena relación con México, porque se les permitía explotar a sus recursos y trabajadores, muchos de los políticos e incluso presidentes anhelaban la época en que la esclavitud hacia los negros era permitida en su país, aunque de dientes para afuera la condenaran. Encontraron en México un paraíso sin ley en donde podían maximizar su ganancia a costa del sufrimiento de cientos de miles.

Incluso el Secretario de Guerra de Díaz se hizo multimillonario con la deportación de los yaquis a la Península de Yucatán, la Siberia mexicana, donde se mandaba a trabajos forzados a los opositores del gobierno.

Una parte del pueblo yaqui quiso defender su territorio fertil, que les fue quitado a la fuerza para dárselo a una empresa extranjera. Para demostrar quien mandaba, Porfirio Díaz giró la orden de cazar, matar o deportar a las fábricas de henequen a los yaquis que se escondían en los cerros, los separaban de sus hijos y parejas, dejaban a los niños solos; esto se hacía con cualquier yaqui, hubiera participado o no en la defensa de su territorio. Así fue como los yaquis se extinguieron, una estirpe completa de seres humanos desapareció por la mano dura y el poder autocrático de un hombre.

El Secretario de Guerra de Díaz recibía un porcentaje de la venta de cada ser humano que le vendía a los reyes del henequen en Yucatán, pero los yaquis eran los que le pagaban más, su complexión robusta, alta resistencia y buena condición física los hacían ideales para el trabajo.

Díaz pues, si contaba con un referente ético contemporáneo sobre la esclavitud que decidía ignorar, así como los empresarios de la actualidad cuentan con un referente legal y ético sobre las jornadas laborales, los salarios, las utilidades y la seguridad social.
En ambos casos prefieren hacer trampa para maximizar utilidades y simular crecimiento en perjuicio de los trabajadores mexicanos y a favor de ellos mismos y los intereses a los que sirven.

No es casualidad que los fans de Porfirio Díaz sean o se alineen con este tipo de empresarios o políticos al servicio de estos y que no crean que es posible una mejor forma de vivir.
Suelen usar el término "República Bananera" como insulto para lo que sea que contravenga sus intereses, no se dan cuenta que ellos son los verdaderos bananeros, atrasados, serviles, tercermundistas y que se les considera así desde hace mas de cien años.
 


 

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