"Cruzazulear", una idea operante dejó de existir.

Hoy, un verbo ya no existe.

Cruz Azul es campeón después de veintitrés años de casi lograrlo.
Cruz Azul y México trascendieron.

La sociedad es un conjunto holístico; el ser humano se define sólo en su sociedad.
La psicología social nos revela que el comportamiento del ser humano es definido por los tiempos, al mismo tiempo que el ser humano define el orden de los tiempos.

El ser humano es el constructor de su realidad, pero vive en una constante lucha contra las fuerzas de ella. Fuerzas que surgen por sus propios actos y contradicciones. Fuerzas que comienzan a tener una vida propia en la metafísica y empiezan a alimentar y cambiar a estos actos y contradicciones.

Las fuerzas alimentan a los actos y los actos alimentan a las fuerzas. Es mutualismo.  

Cruzazulear es un verbo del diccionario popular mexicano, significa cometer el acto fatídico de perder cuando se está a punto de cumplir un objetivo anhelado, con todas las posibilidades a favor.

Para los mexicanos, el verbo era una burla, pero debajo de ella subyacía un concepto muy poderoso que operaba en el subconsciente colectivo: ¿realmente quiero cumplir mi objetivo deseado?, ¿o me alimenta el deseo y la esperanza de lo imposible?, ¿realmente quiero trascender y triunfar, o estoy cómodo con una promesa?, ¿estaré preparado para lo que sigue después de que ocurra lo que deseaba?, ¿o prefiero quedarme donde estoy?, ¿tengo una maldición sobre mi que me impide romper paradigmas y encontrar felicidad en los logros?, ¿estoy cómodo dentro de mi maldición?

Hoy, esa burla ya no existe, se anuló la idea operante, se anuló como el virus que nos azota cuando se le baña con agua y jabón.

Las maldiciones no existen, son paradigmas; el paradigma del eterno perdedor, que por más que se esfuerza jamás logra vencerlo, ya no existe.
Los paradigmas, a diferencia de las maldiciones, se pueden romper, vencer y trascender.
Los paradigmas, a diferencia de las maldiciones, pueden transformarse con el trabajo, el sudor, el esfuerzo, la fe, la concentración en el eterno presente, la decisión de hacer un acto contundente, de valentía, amor y disciplina.

En el partido hubo drama, sufrimiento, peripecias, conflicto, pasión, pelea, alegría, lágrimas y sentimiento vivo. Esto pasa cuando se rompe un paradigma, sabemos que estamos finalmente trascendiendo hacia un mejor estado psíquico que habitar. Y este no se logra sin dar gran batalla, primero contra nuestra propia mente.

El verbo cruzazulear ya no existe, hoy es un verbo vacío y con un significado meramente anecdótico.
Hoy, hay un concepto vicioso menos en nuestra cultura.

Cruz Azul no sólo “imaginó cosas chingonas”, las construyó e hizo realidad.

Hoy, es un nuevo día para el Cruz Azul.

Hoy es un nuevo día para nuestro México.

Hoy, el verbo no es más que un cascarón vacío.

Hoy, una idea operante ha dejado de existir.




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