Lo material y los niños
Un día antes de Nochebuena, acompañé a mi hermano y su esposa al supermercado.
Ellos tienen tres hijos muy pequeños; me quedé a cargo de la mayor que ya sabe hablar.
Para entretenerla, la llevé paseando en un carrito por toda la tienda, a través de los juguetes, que por las fechas estaban más expuestos que nunca.
Los niños codician, es parte de su naturaleza humana.
Al ir pasando, mi sobrina me señalaba y comentaba las casas de muñecas más grandes, las Barbies más llamativas, decía que eran "geniales", un término televisivo.
O una figura de Batman, de la película de la Liga de la Justicia, que ya es un monigote de músculos más que un héroe que lucha por ideales.
Es una niña y cedí, hablé cariñosamente con ella condescendientemente. Pero, no me gusta que codicie desde pequeña y genere apego a los bienes (o males) materiales, menos aún cuando son frivolidades.
No es mi asunto, no es mi hija, pero se que entre más piense en lo material, más lo irá convirtiendo en el centro de su sistema de pensamiento y pensar en ello lleva al sufrimiento durante toda la vida.
Yo no quiero que sufra, ya veo a demasiados adultos sufriendo del mal de lo material sin darse cuenta, no quiero que mi sobrina se una a ese grueso de la población.
Sigo pensando estrategias para que no crezca pensando en lo material, pero me resulta extremadamente complicado; nuestra era es así.
Pienso que una forma de lograrlo es a través de mostrarle arte para que aprecie e intuya desde su mente infantil el valor intrínseco e inmaterial que este tiene.
Y dándole un valor sentimental a los bienes que tiene, por ejemplo si se lo regaló alguien a quien quiere o las vivencias y recuerdos que podría tener con esos bienes y otras personas.
La noche de Navidad es en unas horas, yo le tengo un regalo modesto, pero bien escogido, un juego de mesa didáctico y divertido, lo investigué bastante antes de comprarlo.
Su padre le compró regalos grandes, flamboyantes y llamativos.
Tengo la esperanza de que los disfrute y le gusten, pero me sigo preguntando cómo puedo hacer para que mis regalos sean exitosos.
Cómo puedo hacer que desde ahora vaya desarrollando una madurez y sentido humano para no dejarse apantallar por los espejitos (los juguetes) en lugar de diamantes (las experiencias e ideales) y priorice estos últimos en su adolescencia y adultez.
Tal vez el verdadero acto de libertad sea construir memorias.
No quiero que sufra por capitalismo.
Ellos tienen tres hijos muy pequeños; me quedé a cargo de la mayor que ya sabe hablar.
Para entretenerla, la llevé paseando en un carrito por toda la tienda, a través de los juguetes, que por las fechas estaban más expuestos que nunca.
Los niños codician, es parte de su naturaleza humana.
Al ir pasando, mi sobrina me señalaba y comentaba las casas de muñecas más grandes, las Barbies más llamativas, decía que eran "geniales", un término televisivo.
O una figura de Batman, de la película de la Liga de la Justicia, que ya es un monigote de músculos más que un héroe que lucha por ideales.
Es una niña y cedí, hablé cariñosamente con ella condescendientemente. Pero, no me gusta que codicie desde pequeña y genere apego a los bienes (o males) materiales, menos aún cuando son frivolidades.
No es mi asunto, no es mi hija, pero se que entre más piense en lo material, más lo irá convirtiendo en el centro de su sistema de pensamiento y pensar en ello lleva al sufrimiento durante toda la vida.
Yo no quiero que sufra, ya veo a demasiados adultos sufriendo del mal de lo material sin darse cuenta, no quiero que mi sobrina se una a ese grueso de la población.
Sigo pensando estrategias para que no crezca pensando en lo material, pero me resulta extremadamente complicado; nuestra era es así.
Pienso que una forma de lograrlo es a través de mostrarle arte para que aprecie e intuya desde su mente infantil el valor intrínseco e inmaterial que este tiene.
Y dándole un valor sentimental a los bienes que tiene, por ejemplo si se lo regaló alguien a quien quiere o las vivencias y recuerdos que podría tener con esos bienes y otras personas.
La noche de Navidad es en unas horas, yo le tengo un regalo modesto, pero bien escogido, un juego de mesa didáctico y divertido, lo investigué bastante antes de comprarlo.
Su padre le compró regalos grandes, flamboyantes y llamativos.
Tengo la esperanza de que los disfrute y le gusten, pero me sigo preguntando cómo puedo hacer para que mis regalos sean exitosos.
Cómo puedo hacer que desde ahora vaya desarrollando una madurez y sentido humano para no dejarse apantallar por los espejitos (los juguetes) en lugar de diamantes (las experiencias e ideales) y priorice estos últimos en su adolescencia y adultez.
Tal vez el verdadero acto de libertad sea construir memorias.
No quiero que sufra por capitalismo.
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